miércoles, 23 de junio de 2010

Almuerzo fallido

El día no empezó tan malo a pesar que sólo había dormido unas 4 ó 5 horas porque estoy de vacaciones, no esperen que me duerma temprano y menos que me despierte temprano, aunque el lunes me desperté a la hora que la gente del campo se despierta para ir a ordeñar las vacas, como dice uno de mis amigos.
Mi mamá hace poquito me dijo que yo nunca me despertaba temprano...la verdad, nunca me despierto tan temprano, ni cuando voy a salir de viaje, me desperté a las 4:30 a.m. para ver a Alemania perder contra Serbia. Pero el lunes me desperté a las 6:00 a.m., el equivalente a las 4:30 a.m. porque son vacaciones.
El punto es que yo sentí que me había levantado a la hora de ordeñar vacas, sólo porque el compromiso con mi tía es mayor que el sueño, a veces. Mañaneé sólo porque quería corroborar lo que mi tío cuenta de su hija, que grita y llora como degenerada cuando la van a bañar y, para su mayor información, es una gran mentira porque ni mi tía ni yo escuchamos ni un tan sólo quejido. Eso fue después de dejar a I en su curso de verano. Después que Renata, la neonata, tuviera su baño, recuperé un par de horas de sueño hasta que era hora de ir a traer a J a su curso de verano.
De la nada, me llamó una de mis amigas que si quería ir a almorzar a “las alitas” (Buffalo Wings) y obvio que le dije que sí, o sea...porque sí. Claro, yo sabía lo que estaba por ocurrir, pero en esas situaciones de hambre, uno olvida o entra en negación.
He aquí el planteamiento de los problemas en los que pensé mientras subía las gradas para llegar a las susodichas alitas:

1) Era un lunes, exactamente a las 12 m, eso quiere decir que iba a estar lleno porque es hora de almuerzo.

2) Aunque falta para que les paguen, estaba atestado de gente y, aunque no me gusten los hacinamientos, el hambre y el antojo por unos chunks con ajo y parmesano podían más.

3) Éramos como 13 personas. Se imaginan la problemática al querer pagar la cuenta? La problemática es por el 10% de propina y porque uno nunca tiene esos $8 que se comió en billetes de $1, todos quieren vuelto EXACTO y sólo quieren pagar lo que se comieron, nadie piensa en la propina.

4) Jugaba España contra Honduras, otra razón para que estuviera lleno.

5) Había dos vegetarianas en el grupo. Qué hacen DOS vegetarianas en un lugar de carnívoros?

6) Están la novia y la ex-novia de uno de mis amigos sentadas en la misma mesa. ERROR.

Y bueno, sí estaba lleno, éramos 13 personas, de las cuáles 2 eran vegetarianas y España no se veía muy claro en golear a Honduras.
Yo expuse el problema de cómo íbamos a pagar y, como no se quisieron sentar separados, dijeron que de aquí para allá era una cuenta y de allá para acá era otra cuenta. A la hora de pedir la comida, cada quién pidió lo suyo. Mi error fue pedir una michelada mineral. El mesero puso cara de pregunta y se quedó callado, le repetí que quería una michelada mineral, no cambió la expresión. Le expliqué que quería un agua mineral con el mix de la michelada y me dijo que eso me lo iba a cobrar como michelada con cerveza por el dichoso mix. “Está bueno”. Al rato llega el mesero diciéndome que no tenía agua mineral. Le dije que quería una sprite entonces, me dijo que no tenían sprite, le dije que entonces una coca cola, me dijo que no tenían coca cola...”Y entonces qué tienen de tomar?” le pregunté un poco enojada aunque disimulando un poco. “Fanta, Uva y Agua” me dijo con una gran sonrisa. Le dije que quería agua mejor aunque no es lo mismo comer alitas con agua que comérselas con veneno (coca cola, sprite, etc...).
A todo ésto, las vegetarianas eran un lío. Una de ellas compró algo en el subway, era el sandwich más aburrido que yo he visto en toda mi vida, era: lechuga, tomate, hongos, queso y pepino. La otra vegetariana pidió un plato de vegetales, después que todos le ofrecimos el apio y la zanahoria de nuestros platos. Yo, como toda buena persona, buena amiga y ser humano del tipo sarcástico, pensé: «Hasta el conejo de mi hermano ha de comer más rico».
Al rato, después de haber terminado con mis chunks con salsa de ajo y parmesano, pedí un postre que se llama “El Único”. Llegó el mesero y me dijo que de eso no tenían, entonces le dije: “Tráigame El Otro, entonces” (siendo “El Otro” otro postre), me dijo “De ese no le tenemos fíjese”. Cómo no tenían nada, ya me había enojado, le pedí otra michelada mineral, me hizo la misma cara y, yo no sé qué cara tenía que se las arregló para llevarme una michelada mineral.
A la hora de pagar, la cuenta toda confundida, obviamente nos habían atendido todos los meseros del lugar, ellos qué iban a saber. Cada quién vio en el menú lo que había comido, yo había comido $11.45, pero di $13 por la propina. Al final, nos salieron como $100 pero faltaban $8. Adivinen cuál fue la solución?- Sí, decidieron devolver a cada uno el dinero para recogerlo de nuevo, error garrafal porque ya habíamos hecho cambios de billetes que ya era muy confuso saber qué billete dio cada quién. Terminamos dando cada quién $1 más de la cuenta, sino no cazaban las cuentas.
Ya eran las 2 p.m. y ya era la hora en que me vinieron esos pensamientos de agresión a una de las vegetarianas por 3 razones:

1) Es vegetariana y ella sólo había pagado $2 y cada quien le había dado de sus vegetales, digamos que sentí que nos había robado dinero, por así decirlo

2) No se calló en todo ese rato, ni sabía quiénes jugaban, preguntó: “Quién es David Villa?” y casi le pego por ignorante. Iba por Honduras, eso me enojaba más.

3) Quiso tomar el control total de la situación del dinero a la hora de pagar la cuenta, tanto así, que en sólo en su cabeza, daba sentido devolvernos a todos el dinero y recogerlo de nuevo. Mientras, hacía comentarios como: “Gente, no sean tacaños, paguen lo que tragaron” o “Disculpen a la que hace las cuentas, la pobrecita nació tonta para las matemáticas, por eso lo debería hacer yo que pasé matemáticas con 9”. Pregúntenme si me importa con cuánto pasó matemáticas?

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